Os presento a uno de los pobladores de nuestros campos y sierras: el Tejón (Meles meles). Este carnívoro de mediano tamaño, pertenece a la familia de los mustélidos. Posee un marcado carácter generalista y se distribuye a lo largo de la mayor parte de Eurasia.
Podemos encontrarlo desde zonas tan al norte como Finlandia, hasta zonas muy al sur como Almería, representando ésta última, uno de sus límites de distribución.
Su dieta es variada a lo largo del continente. Cuando vive en regiones más septentrionales, es un especialista en consumir lombrices de tierra. Sin embargo, en áreas meridionales, su dieta no sólo se diversifica más, sino que se vuelve más frugívora y sus fuentes de proteínas proceden de conejos, insectos…
Es relativamente fácil de detectar en campo, gracias a que sus huellas son muy características, así como la forma que tiene de disponer sus excrementos. Excava un pequeño agujero de unos 20 cm en el suelo, la letrina, y deposita en ella la pesada carga. Suele reutilizarla varias veces y la dispone en zonas elevadas de su territorio como marca olfativa ante posibles competidores.
Su hogar, la tejonera, se encuentra bajo el suelo. Está formada por un conjunto de galerías y cámaras, que él mismo excava con sus potentes uñas. Puede tener bastantes diseminadas por ahí y son difíciles de localizar.
En Almería, encontramos Tejones desde las alturas, 2.200 m en la Sierra de Filabres, hasta el nivel del mar, en el Cabo de Gata. Su éxito radica en la versatilidad que posee para adaptarse a distintos hábitats, y por lo tanto, desarrollar distintas estrategias alimenticias.
Como ya hemos comentado alguna vez en este blog, las variaciones en altitud, pueden equivaler a desplazamientos en latitud. De esta forma, el mustélido hecha mano de todo su abanico alimenticio, y podemos estudiar, en un área relativamente reducida, la versatilidad de dieta que posee a nivel continental. Desde un menú rico en lombrices, en las altitudes más grandes, pasando por el consumo de aceitunas, naranjas, higos, algarrobas y toda suerte de frutos nacidos en las fértiles vegas mediterráneas del río Andarax, hasta terminar con los invertebrados, huevos, palmitos, acebuchinas y conejos, en las cotas más áridas.
Como ya hemos comentado alguna vez en este blog, las variaciones en altitud, pueden equivaler a desplazamientos en latitud. De esta forma, el mustélido hecha mano de todo su abanico alimenticio, y podemos estudiar, en un área relativamente reducida, la versatilidad de dieta que posee a nivel continental. Desde un menú rico en lombrices, en las altitudes más grandes, pasando por el consumo de aceitunas, naranjas, higos, algarrobas y toda suerte de frutos nacidos en las fértiles vegas mediterráneas del río Andarax, hasta terminar con los invertebrados, huevos, palmitos, acebuchinas y conejos, en las cotas más áridas.
Todo un as de la adaptación y la búsqueda de recursos. Si me dieran realmente a elegir quien me gustaría que gobernarse este nuestro país, en estos tiempos que dicen de crisis, pondría a un grupo de tejones, seguro que tienen más criterio que los políticos que nos imponen.
Para terminar, prudencia al volante siempre, y más si sabemos que circulamos por una zona donde la fauna salvaje está presente. Así evitaremos muertes innecesarias:
Para terminar, prudencia al volante siempre, y más si sabemos que circulamos por una zona donde la fauna salvaje está presente. Así evitaremos muertes innecesarias:
Nota: he subido un vídeo grabado mediante fototrampeo, una técnica de campo no invasiva para estudiar a especies muy esquivas y difíciles de observar, grabado en tierras almerienses. Podéis disfrutarlo aquí: http://www.youtube.com/watch?v=PSCY2P5ytwc












